¿Eres un buen jefe o un GRAN jefe? (Segunda parte)

Ofrecemos un enfoque basado en estudios de la práctica de gestión, nuestras propias observaciones y nuestro conocimiento de dónde los líderes tienden a equivocarse. Lo llamamos los tres imperativos: Administración de uno mismo, administración de la red y gestión del equipo.

 

Administración de uno mismo

La gestión comienza contigo, porque quién eres como persona, lo que piensas y sientes, las creencias y valores que impulsan tus acciones, y especialmente cómo te conectas con los demás, todos importan en la relación con las personas a las que debes influir. Cada día esas personas examinan cada interacción contigo, cada palabra y acción, para descubrir tus intenciones. Se preguntan: «¿Puedo confiar en esta persona?» Cuán duro trabajan, su nivel de compromiso personal, su voluntad de aceptar tu influencia, dependerán en gran medida de las cualidades que vean en ti. Y sus percepciones determinarán la respuesta a esta pregunta fundamental que cada líder debe hacer: ¿Soy alguien que pueda influir en otros de manera productiva?

 

Quien eres aparece más claramente en las relaciones que formas con los demás, especialmente  con aquellos de los que eres responsable. La confianza es el fundamento de todas las formas de influencia, y tú necesitas comportarte con los demás de maneras que la fomenten. La administración realmente comienza con quién eres como persona.

 

Administración de tu network

Muchos líderes se resisten a la necesidad de operar eficazmente con algunas políticas al interior de sus organizaciones. Consideran que son disfuncionales y no se dan cuenta de que inevitablemente surgen de tres características inherentes a todas las organizaciones: división del trabajo, que crea grupos dispares con objetivos y prioridades dispares e incluso contradictorios; interdependencia, lo que significa que ninguno de esos grupos puede hacer su trabajo sin los demás; y escasos recursos, por lo que los grupos compiten necesariamente. Obviamente, algunas organizaciones manejan las políticas internas, mejor que otras, pero los conflictos y la competencia entre grupos son inevitables. ¿Cómo se resuelven? A través de la influencia organizacional. Los grupos cuyos líderes tienen influencia tienden a obtener lo que necesitan; otros grupos no lo hacen.

 

Gestión del equipo

Demasiados líderes pasan por alto las posibilidades de crear un equipo real y gestionar a su gente como un todo. No se dan cuenta de que manejar uno a uno no es lo mismo que administrar un grupo y que pueden influir mucho más eficazmente en el comportamiento individual a través del grupo, porque la mayoría de nosotros somos criaturas sociales que quieren encajar y ser aceptadas como parte del equipo. ¿Cómo convertir a las personas que trabajan para ti, ya sea en un proyecto o de manera fija, en un equipo real, un grupo de personas que están mutuamente comprometidas con un propósito común y los objetivos relacionados con ese propósito?

 

Para realizar un trabajo colectivo que requiere habilidades, experiencia y conocimientos variados, los equipos son más creativos y productivos que los grupos de individuos que simplemente cooperan. En un equipo real, los miembros se responsabilizan mutuamente. Comparten una convicción genuina de que tendrán éxito o fracasarán juntos. Es fundamental contar con un propósito claro y convincente, así como metas y planes concretos basados en ese propósito. Sin ellos ningún grupo se unirá en un equipo real.

 

Los gerentes eficaces también saben que incluso en un equipo cohesionado no pueden ignorar a los miembros individuales. Toda persona quiere ser un miembro valioso de un grupo y necesita reconocimiento individual. Debes ser capaz de proporcionar la atención que necesitan los miembros, pero siempre en el contexto del equipo.

 

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Estos imperativos no son simplemente competencias administrativas distintas. Son actividades estrechamente integradas, cada una de las cuales depende de las otras. Hacer que tus relaciones de persona a persona sean correctas es fundamental para crear un equipo que funcione bien y prestar a sus miembros la atención que necesitan. Un propósito de equipo convincente, reforzado por objetivos y planes claros, es la base de una red sólida, y una red es indispensable para alcanzar los objetivos de tu equipo.

 

 

 

 

Fuente: Harvard Business Review

Febrero 2011

Linda A. Hill y Kent Lineback

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