El costo invisible de no actuar ante el malestar emocional de los empleados

Durante años, la conversación sobre salud mental en las organizaciones ha estado centrada en identificar el problema. Hoy, probablemente, el verdadero reto ya no sea reconocerlo, sino decidir qué hacer con él.

Diversos países continúan registrando cifras elevadas de absentismo laboral y una parte significativa de estas bajas está relacionada con situaciones personales que conllevan ansiedad, estrés, agotamiento emocional o depresión. Este escenario ya no puede entenderse como una realidad aislada o individual, sino como uno de los grandes desafíos organizativos de los próximos años.

Aun así, muchas empresas siguen reaccionando tarde ante el sufrimiento de las personas o actuando únicamente cuando el impacto ya es visible en indicadores como la productividad, la rotación, el clima laboral o el compromiso de los equipos.

Porque el malestar emocional no desaparece cuando no se aborda. Todo lo contrario: se va acumulando en el tiempo. Y normalmente termina apareciendo en forma de desmotivación, conflictos internos, errores repetidos, bajas prolongadas e incluso despidos.

En este contexto, cada vez más organizaciones empiezan a comprender que hablar de bienestar laboral no puede limitarse únicamente a ofrecer beneficios corporativos o acciones puntuales. El verdadero cambio aparece cuando existe una cultura capaz de acompañar situaciones humanas complejas de forma más consciente y estructurada.

Un duelo, una enfermedad, una separación o un desgaste emocional sostenido forman parte de la vida. E, inevitablemente, también forman parte de la vida dentro de las empresas.

Por eso, conceptos como seguridad psicológica, liderazgo humano o cultura del cuidado han dejado de ser cuestiones accesorias para convertirse en elementos estratégicos dentro de la sostenibilidad organizacional.

La mayoría de profesionales espera poder trabajar en organizaciones donde pedir ayuda no se viva como una debilidad y donde determinadas situaciones puedan abordarse con algo más de sensibilidad, recursos y acompañamiento.

Ahí es donde realmente se pone a prueba la cultura corporativa.

No en el discurso, sino en la capacidad de responder cuando las personas atraviesan momentos difíciles.

Las compañías que entiendan esto antes, no solo estarán mejor preparadas para reducir determinados costos asociados al absentismo o la desvinculación. También tendrán más posibilidades de construir equipos más comprometidos, culturas más estables y entornos laborales más sostenibles a largo plazo.

Porque cuidar a las personas ya no es únicamente una cuestión ética.

También es una decisión organizacional estratégica.

¿Cuánto podría reducir una empresa los costos asociados a las bajas laborales si aprendiera a intervenir antes y mejor en determinadas situaciones de malestar emocional?

Quizá ha llegado el momento de empezar a hacer números.

Por: Mark van Vugt, Xiaotian Sheng y Wendy Andrews

Mayo 13, 2026

 

Fuente: https://hbr.org/2026/05/are-you-meeting-the-needs-of-the-people-you-lead

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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